Pablo, nos cruzamos, me dijo Vasco. Montemor es un Oasis, estar aquí es entender que hay otras maneras de crear público, de hacer equipos, de observar un trato inimaginable a los artistas, del cuidado por el todo, de la serenidad y la empatía, de la humildad unido al trabajo impecable de entrega, de ... me da igual que suene a cursilada, de amor (cuidado) del bueno, en abundancia, hasta desbordante si lo ves desde entornos de mucha carencia de autenticidad normalizada. Ver el trabajo en proceso de María García Vera, encima en tremendo entorno, me recompuso por dentro (le intuyo un buen encaje) y reconozco que venía con muy buenas referencias de La Poderosa. Pero también conocer a Performing Borders, curiosa por sus textos ( ya hay algunos publicados) de asimilar la capacidad de reflexión generalizada y respetuosa del público después de las performances. En fin... aun ando aquí, después de la fiesta del final del Festival, con esa niebla maravillosa en los ojos, era el concierto en el teatro de Montemor que es un caramelo que se hace grande siendo pequeño. Te confieso que en medio de la noche, nos llegó la noticia con mucha alegría ¿ Sabéis que Pablo Caruana a escrito un texto? Por aquí andamos muchos leyéndolo.Besos!