Experimentando en SISMO

Estoy metido hasta las cejas en este proyecto: SISMO en TEATRON, TEATRON en SISMO, Pompeia en SISMO y SISMO TV

Cada día, a las 13:30, emisión en directo en SISMO TV

No conocía el servicio gratuito de livestream, me lo ha descubierto Eva Fuentes. Estoy absolutamente fascinado con las posibilidades que abre la televisión por internet.

SISMO, festival de creación in situ, Matadero Madrid, 15-17 octubre 2009

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Juan Domínguez, María Jerez y Emilio Tomé: entrevista en la radio

En la radio del Círculo de Bellas Artes entrevistaron a Juan Domínguez, María Jerez y Emilio Tomé, con motivo de la pieza Blue, de Juan Domínguez, estrenada en Berlín a finales de agosto.

Lo curioso es que los entrevistan en un programa de divulgación científica. El link es Óscar Hernández, físico cuántico, que es uno de los entrevistadores. Óscar participó en el proceso de creación de Blue.

La entrevista puede escucharse en la web del Círculo de Bellas Artes: aquí.

¿En qué color está escrita la palabra azul?

Blue

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Liberando tensiones

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Crepushe

Avance: los Venga Monjas acaban de anunciar que Joe Crepúsculo los ha puesto al mando del videoclip de su próximo disco y que mañana martes lo colgarán en primicia en su web.

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Spanish Independent Festival

Spanish Independent Festival September 25, 2009 in Gothenburg, Sweden
ACTS: Klaus & Kinski, Christina Rosenvinge and Hidrogenesse

Bien jugado, sí señor.

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Notas que patinan #11

Es curioso. Cuando el Festival Mapa publicó esta entrevista a Amalia Fernández me pareció super interesante. Me gustó mucho el formato, Amalia conduciendo el coche mientras Tomàs Aragay la entrevista filmándola desde el asiento de copiloto. Me pareció que estaba muy bien que la entrevistasen mientras ella estaba en pleno proceso creativo con su pieza, Kratimosha. Me pareció que ella se explicaba muy bien pero, aunque sabía quién era Amalia Fernández, yo no la había visto todavía en el escenario. Me quedé con algunas cosas de las que explicaba, más bien cosas anecdóticas, como que había trabajado con Juan Domínguez y Mónica Valenciano, por ejemplo, con su reflexión sobre lo conceptual y lo que ella llama la sangre, aunque no me acordaba de que le llamase así a eso. El viernes vi el estreno en Pontós, en el festival, y, aunque las circunstancias eran bastante adversas (era la última actuación, a las 10 de la noche, llevaba desde las 5 de la tarde viendo cosas, hacía mucho calor en la sala, me tocó en la última fila y casi me tenía que levantar para ver lo que pasaba en el suelo del escenario), la verdad es que me fascinó. Hoy vuelvo a ver la entrevista y para mí es como si fuese otra entrevista. Me fijo en otras cosas, me interesa dos mil veces más, la entiendo mucho mejor y saboreo mucho más lo que explica. Es como si esta entrevista, hecha antes de estrenar, fuese un artefacto diseñado para explotar cuando la ves después de haber visto el estreno. Igual es porque, como dice Eduardo Punset, después de presenciar el estreno de Kratimosha, he cambiado, las conexiones que mis neuronas han hecho mientras contemplaba el universo que Amalia crea en Kratimosha han modificado la estructura de mi cerebro. Sin exagerar, pero ya no soy el mismo y ahora ya estoy preparado para que Amalia me explique cómo prepara los platos que sirve en el escenario, con la ayuda y la voz de su vecina Katy (¿se escribe así su nombre? ¿cuál es su apellido?) y la colaboración de Lidia G. Zoilo y Nilo Gallego (el sonido es una parte importante de la pieza).

Me gustaría volver a ver la inquietante proyección/instalación de Marc Vives y Víctor Pérez, que vi por la tarde en Ca n’Oliver. Por la misma razón. Creo que es como un LP. Un disco, a no ser que la primera vez no te haya dicho nada, no te lo escuchas una sola vez, te lo escuchas varias. Incluso, a veces, la primera vez no le has acabado de pillar el rollo pero con el tiempo vas cogiéndole el tranquillo y descubriendo detalles que la primera vez te pasaron desapercibidos. Mientras veía el vídeo me di cuenta de que en las paredes de la sala había unos papeles colgados. Cuando acabó la proyección me acerqué a ver alguno de ellos. Parecían una especie de plan de trabajo del proceso de creación del vídeo. En algunas escenas habían escrito el nombre de algunas películas como si fuesen referencias: El Padrino, Bienvenido Mister Marshall, … Después de ver esos papeles más o menos indescifrables daban ganas de ver otra vez el vídeo con esa nueva información. No sé si ese vídeo se presentará en algún otro lugar porque parece un proyecto específicamente creado para Mapa (según la web del festival es un trabajo de campo con los vecinos de Pontós realizado durante dos meses). Me gustaría que lo publicasen en Internet y poder verlo tranquilamente un par de veces más. No sé si eso es posible.

La Evacuación de Alexandra Broeder tenía muy buena pinta pero llegué tarde y me la perdí. Sólo pude ver el inicio, cuando una niña con cara de mala leche daba instrucciones a los adultos participantes para que cogiesen de la mano a una persona desconocida. Luego, otros niños también con caras de muy mala leche, se llevaban a la tropa, cogiditos de la mano y en silencio, hacia el bosque, o hacia el campo de concentración, más bien daba esa impresión. Daba un poco de miedo. Por un momento casi me alegré de haber llegado tarde. Joder con los niños, qué buenos.

Festival MAPA 09
Accions en el paisatge
11 de septiembre
Pontós (Alt Empordà)

Otras crónicas de Quim Pujol, Crítico con peluca, sobre el festival Mapa 09:

“Evacuació” de Alexandra Broeder, 11/9/2009, Festival MAPA
“Bicho” y “Kratimosha”, 11/9/2009, Festival MAPA
Segundo día en MAPA, 12/9/2009

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jacqueline mata/angélica liddell

Nuevo blog de Angélica Liddell: jacquelinemata.blogspot.com

Algunos vídeos publicados:

karlheinz quiere volar, gracias nilo

hazme el desayuno, cariño, café

otra vez despierta en méxico

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Afrodita en Barcelona

El sábado 12, Afrodita en el Apolo.

AFRODITA live! + ÚLTIMO CHINGÓN + EL TIGRE + KIDMAN + EL GUERRERO AZTECA + EL PERRO AGUADO + EL JALAPEÑO LÓPEZ + EL GINECÓLOGO ASESINO + EL HURACÁN GUTIÉRREZ

SÁBADO 12 DE SEPTIEMBRE A LAS 20:00 h.
Anticipada: 10€ | Taquilla: 15€
¡Viva México!

Gran concierto de mariachis y espectáculo de Lucha Libre mexicana. Ven a vivir con toda la comunidad mexicana este evento de luz, color y sabor. Habrá muestra gastronómica, venta de merchandising dedicada a la lucha libre, proyecciones, performance en el ring y mucha música tradicional de aquellas tierras. Contaremos además con la presencia de Afrodita, dúo dinámico vocal y electro musical formado por Karin Burnett e Immanuel Miralda. Tu entrada servirá también para entrar GRATIS el martes 15 de septiembre al Otto Zutz y celebrar el Grito (la más importante celebración en México).

Más información en la web de Apolo

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Notas que patinan #10

Cartel de Blue, de Juan Domínguez, en Hau 2, Berlín

Copy/paste de la web del festival Tanz im August:

In BLUE the Spanish choreographer Juan Domínguez creates a language that is completely empty of meaning but still makes sense: “My interest in linguistics came from a curiosity about the unconscious side that is active in linguistic communication. Certainly, we are aware of the unconscious as we communicate to some extent, but can we gain freedom to change our reality once we learn how we perceive, understand and communicate it through language? I was also interested in relating this question to an understanding of the body and movement.” (Juan Domínguez)

Blue, de Juan Domínguez

Cuando salía del estreno de Blue, de Juan Domínguez, en Hau 2, en Berlín, me detuve en la puerta de la sala y le eché una última mirada al escenario, fascinado aún por lo que acababa de ver. Saqué el móvil del bolsillo y le hice una foto al escenario, pensando en que me gustaría publicarla aquí. Más tarde, me encontré con Juan Domínguez en el bar de abajo, me preguntó que qué me había parecido, le dije que de puta madre, y aproveché para decirle que pensaba escribir alguna cosa en TEATRON sobre el estreno, que le había hecho una foto al escenario y que si le parecía bien que la publicase. Juan se paró un momento a pensar y me dijo que no lo sabía. Le dije que no se preocupara, que también tenía otra foto que le había hecho a la fachada de Hau 2, con el cartel que anunciaba el estreno y él me dijo que prefería que publicase la de la fachada, no la del escenario, porque si alguien veía la del escenario le iba a dar una información sobre lo que allí había pasado que él prefería no desvelar.

Esto me ha hecho pensar bastante sobre el tema durante la semana que ha pasado desde que vi Blue. Sobre todo porque en un primer momento yo no pensé en pedirle permiso porque creía que a Juan le iba a dar exactamente igual. Me equivocaba y, si no fuera porque se lo comenté a una persona próxima a Juan Domínguez, que le conoce mucho más que yo, hubiese metido la pata, por decirlo de alguna manera. Este tema es peliagudo y se merece una reflexión a parte. Me interesa mucho. Por una parte están las ganas y la necesidad de visibilizar este tipo de creación artística y por otro el derecho del artista a desvelar sólo lo que él decida e, incluso en el caso más radical, a no aparecer y renunciar a la construcción de su identidad digital. Pasa que, en estos momentos, si uno no construye su identidad digital se la construyen los otros. Un día te buscas en internet y te encuentras con todo lo que la gente ha dicho sobre ti o sobre tu trabajo y ese material se convierte en tu carta de presentación. De pronto, pensé que qué marrón convertirte en uno de los responsables de crear la identidad digital de los demás y segundos después pensé que mejor no darle tanto peso a este tema, que dentro de poco tiempo estará superado. Pero creo que hay que tener cuidado.

En Tanz im August, el festival donde se presentó Blue, practican un juego al que le llaman Impersonation Game, que, de alguna manera, tiene que ver con esto que acabo de explicar. Al final del estreno, en la antesala donde está el bar, había una charla con los artistas. Pero en vez de la típica charla, con preguntas del público a los artistas y un moderador, lo que había era un Impersonation Game organizado por Everybodys. La cosa consiste en que ponen a los artistas a un lado (en este caso, Juan Domínguez, María Jerez y Luis Félix) y en el otro lado hay gente del público (en este caso Alice Chauchaut, Valentina Desideri, Petra Sabisch y Oscar Hernández, espero no equivocarme con los nombres). El juego es que los del público adopten el rol de los artistas, como si ellos fuesen los creadores de la pieza, para contestar las preguntas que los artistas (que van de público) y el resto del público les quiera hacer. En la página de Everybodys podéis encontrar ejemplos en audio y vídeo (la de Blue todavía no está colgada cuando escribo esto). El Impersonation Game es una manera de hablar sobre lo que se acaba de ver pero en el que todo lo que se diga no tiene por qué corresponder con lo que los creadores piensan y, además, ya sabemos que eso no va a ser así. Lo única información que podemos obtener directamente de los artistas son las preguntas que ellos hacen pero que no pueden contestar.

Bueno, puede que algún día los de Everybodys publiquen el Impersonator Game de Blue o puede que no. En todo caso, no voy a desvelar lo que allí se dijo porque las razones de Juan para no publicar la foto del escenario después de la función me da la impresión que también se aplican a este caso. Publicaré lo que Juan Domínguez escribió para el programa de mano:

Reversing the temporality of the events, putting them out of context, disassociating them, transforming their intentions, moving in its edges, extending their efficiency, eliminating the hierarchy between cause and effect, increasing awareness, reducing resistance, prolonging the pleasure, increasing effort to infinity, freezing the sensations, relaxing perception, experiencing the process of attribution of meaning, living in the satellites, bringing the background, tracing the amorphous, giving time to space, crawling analogically, imagining reality, transforming curiosity, exaggerating manner, appeasing the desire, astonishing more, segregating more, decoding more, intensifying more more more mor mo mmmmmmmmmmmmmmm, wink one eye! Wink the other! He was already smiling when he began to smile for the second time. Wait! Stay there for a moment, do not move… (Juan Domínguez)

Sí que creo que no hay razón para no decir que, durante la representación de Blue, el segundo día, hubo prácticamente una docena de deserciones entre el público que llenaba la sala, que tiene una capacidad de 250 localidades, si no me equivoco. Arriesgándome un poco a no ser coherente con las decisiones que estoy tomando a partir de la decisión de no publicar la foto, diré que las deserciones estuvieron relacionadas con la risa y con el sexo, aunque la pieza no va de eso. En las de la risa, los que abandonaban lo hicieron mofándose ostentosamente de lo que ocurría en escena, lo cual provocó la reacción de los intérpretes y el público, que tomó partido aplaudiendo. Me acordé de El nombre de la Rosa y el libro prohibido de Aristóteles sobre la risa. La risa es subversiva, la risa y el sexo siguen provocando el escándalo, esto es así y no parece que vaya a cambiar, qué le vamos a hacer.

Otra cosa más. Durante el Impersonation, alguien del público preguntó que por qué la pieza duraba una hora y media cuando lo que se quería explicar se podía haber explicado en 10 minutos. Evidentemente, a juzgar por esta pregunta, la persona que la formuló no entró en sintonía con lo que propone Blue. Para empezar, alguien del propio público le contestó que no era una hora y media, que sólo había durado una hora, lo cual me pareció muy divertido porque la diferencia en la percepción de la duración de esa pieza entre esas dos personas sí que tiene mucho que ver con esta pieza. Es inevitable participar de eso, conscientemente o no. Y hasta aquí puedo leer. Yo pensé que el día anterior Tristan e Isolda había durado 5 horas y que el argumento de esa ópera tampoco necesita más de 10 minutos para ser explicado. Pero en la ópera no se fue nadie.

Blue
Concepto/coreografía/producción: Juan Domínguez
Intérpretes: Luís Miguel Félix, Maria Jerez, Arantxa Martínez, Naiara Mendioroz, Emilio Tomé
Diseño de luces: Gilles Gentner
Agradecimientos: Oscar Hernández
Hau 2, Berlín
Visto el 30 de agosto de 2009

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Notas que patinan #9

Me despierto un viernes por la mañana en Berlín en una casa maravillosa, en Mitte, recién llegado, entra la luz por la ventana y, no sé aún cómo, mientras me voy despertando, acabo pensando y hablando de Tristán e Isolda, la ópera de Wagner. Pienso en que me gustaría ir a la ópera en Berlín. No se me ocurre mejor sitio que Berlín si quieres ver (y sobre todo escuchar) una ópera. Estoy en pleno corazón germánico. Más tarde, como aún no me he alquilado una bici, cojo un taxi para ir a Hau 2, la sala donde en ese momento Juan Domínguez está ensayando Blue, que se estrena al día siguiente. El taxi pasa por la Statsoper Unter den Linden y, de refilón, veo anunciado Tristán e Isolda dirigido por Daniel Barenboim. Vaya. Me informo en Internet y descubro que sólo van a hacer una representación, justo al día siguiente, a las 5 de la tarde. Compro por Internet un par de las últimas entradas que quedan sin tener muy claro si mis entradas para lo de Juan Domínguez están reservadas para ese mismo día o para el siguiente. La ópera dura 5 horas, con dos pausas, tiene 3 actos. Me da igual porque pienso que lo de Juan será a las 8 como muy pronto, quizá más tarde. En el peor de los casos, veo el primer acto y con la bici me planto en un plis en Hau 2. Lo mejor de Tristán e Isolda es el preludio del primer acto, escuchar el acorde de Tristán, ese acorde que seguramente inició una revolución en la música de su tiempo sin vuelta atrás. Ese acorde que el profesor de armonía de Schönberg les recomendaba a sus alumnos que no fuesen a escuchar, no sea que se corrompiesen escuchándolo.

El acorde de Tristán

En fin, Schönberg se moría de curiosidad, lo escuchó y se corrompió, claro. Le dio por buscar los límites de la tonalidad, del sistema musical con el que trabajaban a finales del siglo XIX y comienzos del XX, y cuando llegó a la frontera, decidió traspasarla y se armó. Luego vino el nazismo, Schönberg emigró a Estados Unidos, Cage fue un día a visitarlo a su casa y le pidió ser su alumno, aunque no tenía ni un duro. Schönberg le dijo que sí a condición de que Cage prometiese dedicar toda su vida a la música. Luego Cage quiso ir más lejos, se volvió a armar, y Schönberg ya no quiso seguirlo. Pero esa es otra historia, aunque yo la tuve superpresente mientras asistía a la representación.

Escuchar el primer acto de Tristán interpretado por la Staatskapelle dirigida por Barenboim inaugurando la temporada en Berlín y luego irse a ver el estreno de Juan Domínguez me parecía un buen plan bastante divertido. Pero al final resultó que las entradas para Blue eran para el domingo, así que mi acompañante y yo íbamos a poder asistir tranquilamente a las 5 horas de Tristán e Isolda. Una tarde en la ópera.

Lo primero que nos encontramos fue una multitud de curiosos agolpada en la entrada esperando la llegada de los VIP que iban llegando en lujosos BMW, que era la marca que patrocinaba el evento, Oper für Alle, le llaman. Colocan un escenario fuera y retransmiten gratis la ópera en directo. Ese día llovió un poco pero la multitud aguantó estoicamente ahí fuera, con chubasqueros de esos que parecen bolsas de plástico. Dentro, mientras todo el mundo ocupaba sus localidades, los VIP iban llegando al palco, todos bien emperifollados, y se saludaban siguiendo el protocolo centrando la atención del resto de público. Parecía el Hola. Luego, en una pantalla gigante, en el escenario de la ópera conectaron en directo con la señal de las cámaras que seguían a un presentador como de show de televisión que no paraba de gritar en el escenario exterior. Cuando lo cortaron hubo ovación en la sala.

Entra Barenboim, ovación tremenda, esta costumbre que tiene el público musical de aplaudir para recibir a los músicos. Luego, silencio sepulcral. Como dice Mei en esta crónica a la cual he robado algunas fotos que yo no hice, no se me ocurre mejores intérpretes para esta obra que la Staatskapelle y Barenboim. Es un verdadero gustazo, un placer enorme escucharlos ahí en el foso, una maravilla que te acompañen durante 5 horas, en medio de esa penumbra que invita a echar alguna que otra cabezadita (¡son 5 horas!), ahí, amodorrado, mientras toda esa peña realiza un curro enorme para ti.

Y ya digo que los músicos estupendos, la partitura es un monumento del siglo XIX, los cantantes de primera, a mí me gustó especialmente René Pape como Rey Marke, aire fresco cada vez que intervenía. Bueno, cada uno tiene sus gustos. A mí me gustan sobre todo los preludios del primer y del tercer acto, se me ponía la carne de gallina. Pero de vez en cuando, entro en un estado de sopor similar a cuando estoy viendo una peli de Albert Serra o algunas de Godard (que por otra parte me encantan), no sé si veis por donde voy. Es lícito echarse cabezaditas en esas ocasiones, no me parece mal. A ver, Wagner buscaba el arte total a través de la ópera: música, dramaturgia, escenografía… Era lo más de su época, aún no se había inventado el cine. Pero visto en perspectiva, para un observador del siglo XXI, lo siento, Richard, pero me parece que no lo conseguiste.

El libreto es del tipo culebrón venezolano. Tristán viene de matar al novio de Isolda y se la lleva en barco para casarla con su tío. La amiga de Isolda les da a beber un filtro mágico y Tristán e Isolda se enamoran perdidamente. Cuando se entera su tío se arma la de Dios y acaban pegándole una puñalada a Tristán. Su compañero se lo lleva en barco pero Tristán está fatal. Isolda va a buscarlo y cuando lo encuentra él se muere. Isolda se suicida y en ese momento llega el tío de Tristán, que había decidido casarlos. Una tragedia, vamos. Es cierto que no entiendo el alemán y que a los alemanes eso les da igual (me parece estupendo) y los sobretítulos los ponen en alemán. Es cierto. Pero también es cierto que la escenografía, que es antigua, del 2000, por mucho ángel caído gigante y giratorio, no me ayuda demasiado (qué le vamos a hacer). También es cierto que los cantantes se mueven con esa lentitud y esa sobreactuación que me da grima. Pero a nadie parece importarle porque seguramente lo importante es la música, el resto es un puro adorno sin demasiada importancia. Lo que pasa es que la música está apoyando en muchos casos al texto y, aunque hay cien mil sutilezas en ese apoyo, para un público educado en otra sensibilidad todo esto puede convertirse en una verdadera tortura, embutido en unas butacas del siglo XIX durante 5 horas. Exige un esfuerzo. Hay que ponerse en el lugar de un espectador del siglo XIX o buscarse la vida y agarrarse a los cien mil detalles que uno puede encontrar si se fija bien. Durante 5 horas. Es un esfuerzo enorme para los paladares no acostumbrados. Pero nadie deserta, nadie se mueve, nadie hace ruido. En los descansos muchos salen fuera y se piden unas rosquillas o unas salchichas y una cerveza enorme en vasos de plástico en los chiringuitos puestos para la ocasión y hacen botellón delante de la ópera, vestidos de domingo o directamente de gala. Una escena curiosa. Y luego entran y se tragan otro acto y al final aplauden con una ovación que dura 10 minutos, los músicos suben al escenario, la gente patea las gradas y parece que todo se va a venir abajo. Qué curioso, ¿no? A mí me encanta pero no deja de ser raro. ¿Pero mucho más que asistir a un estreno de Juan Domínguez? ¿Menos raro? ¿Igual?

Tristan und Isolde de Richard Wagner

Statsoper Unter den Linden, Berlin

Conductor: Daniel Barenboim
Director: Harry Kupfer
Tristan: Ian Storey
König Marke: René Pape
Isolde: Waltraud Meier
Staatskapelle Berlin
Staatsopernchor

Visto el sábado 29 de agosto de 2009

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