Juan Carlos Lérida presenta su nuevo solo Cher, en el Mercat de les Flors del 4 al 6 de abril dentro del ciclo ‘radical d’arrel’. Dentro de este ciclo también veremos a otras artistas como Laila Tafur, La Chachi o Laia Santanach.
¿Cómo ha sido la colaboración con La Gonzálo, la dramaturga?
Yo conozco a La Gonzálo porque entro en una aula del instituto y en aquel momento se cruzaban las alumnas que salen con las que entran. Vi unas castañuelas encima de la mesa y digo: «¿esto de quién es?». Y La Gonzálo me dice que son suyos y le digo que ella es de teatro, que por qué lleva unas castañuelas. Otra alumna dice: «Porque ella nos dirige el texto con las castañuelas». Eso me pareció maravilloso. Supe que era de Alicante y que había hecho Danzas Boleras. Al día siguiente bailamos una improvisación juntas y lo primero que hizo fue cogerme la cara y aplastármela, como si ella estuviera viendo al demonio. Luego, Albert Boronat me invitó a ver a una alumna suya que hacía una sesión de dramaturgia con cartas de tarot. Y también era ella. Yo noté muchas casualidades, quería ser acompañado por alguien joven desde hacía tiempo. Para mí es importante ponerme en conversación con alguien joven. Empezamos a trabajar y empezamos a hablar mucho sobre lo no-binario y lo trans.
Usas mucho la palabra afinación.
Cuando empecé el proyecto hace dos años, estaba trabajando sobre el concepto de la afinación en los cuerpos desafinados. La danza tiene algo del «estar afinado» como obligatorio y yo siento que me voy desafinando. Es una palabra que ya llevo tiempo utilizando, ahora se ha puesto de moda la palabra afinación. Luego está Cher y el autotune como una herramienta que afina las voces. Eso me hizo saltar la pregunta: ¿Qué será lo que afina los cuerpos desafinados? Ésta fue la primera hipótesis. Lo de Cher es un juego, la palabra es ‘cariño’ en francés, también es una ciudad francesa. Y la cantante, usó el autotune que hasta entonces servía para ocultar las voces desafinadas como una muestra artística y mira lo que supuso. No porque fuera la creadora del autotune sino porque lo llevó al mainstream.
¿Cuál es la lógica del autotune y cómo la aplicas a tu práctica de movimiento?
El autotune es la primera herramienta para buscar petróleo y el petróleo es el lugar del capitalismo. Aquí estamos con algo que va hablar del capitalismo. Me di cuenta que para ir a la afinación, tenía que profundizar en mí y buscar en mis muertos. El petróleo son fósiles. Yo me fui para abajo y empezó a emerger el flamenco de una manera que hasta ahora no había emergido. Era fácil. Hay algo que he encontrado en cómo se afinan los cuerpos desafinados y es: haciendo las cosas fácil y complejas, no complicadas. Ha aparecido en mí una parte del flamenco que sale no como una mala hierba sino como algo que tenía escondido desde hace tiempo.
El autotune entonces también es cavar hacia dentro…
He dejado que emerja. La obra se divide en tres partes, es un espectáculo de variedades: petróleo, fuego y explosión. Coge un coche, estalla contra un petrolera y deja que todo prenda fuego. Explotar es proyección, es algo que se expande como mi cuerpo en la pieza. Se expande, se multiplica, no se reduce, todo lo contrario. Y en todo ese multiplicar, han salido cosas que yo no tenía tan a la vista. Me maravilla que en vez de estar pivotando sobre un destino, de un lado a otro, estoy en un lugar que es vibración. Es difícil explicarlo, vivido está. Con La Gonzálo hablábamos mucho de la auto-mitología. Yo me rendí a escarbar en mí, a mi familia gitana, a mi abuelo. O por ejemplo, la cosa de la batería. Yo no sé tocar la batería, he aprendido con YouTube. Yo allí prendo fuego, algo profético. Yo quería desaparecer, era uno de mis objetivos escénicos, y creo que lo he conseguido. Aparezco de otra manera.
Mientras algunos artistas del Flamenco Contemporáneo están muy ocupados en su deconstrucción a ti te veo más ocupado en deshacerlo y derramarlo.
Yo tengo el tiempo, es decir yo pulso. Yo no sé tocar la batería pero voy a tiempo. Y en esta obra, yo quería trabajar con lo teatral, aparecen diferentes personajes. No es una narración lineal, o quizás una línea no lógica para este plano. Pero quizás sí para otros planos de realidad. Y curiosamente el último tema habla del futuro. Yo creo que la ficción nos permite tener un tiempo no lineal. Nombrar el futuro lo hace existir.
Me estoy acordando mucho de Belial. Se repiten muchas palabras. Ya te la presentaré.
Que nos encontremos entre distintas generaciones es algo maravilloso.
¿Cómo relacionas lo marica y Lgtbi con lo flamenco?
El flamenco es muy normativo. Esto tiene que ver con lo que te atraviesa. Pero lo dorado del Flamenco es que también le cabe lo popular. Cuando ves a alguien que no está formado pero se mueve, chapoteando en el charco, para mí eso es vida y a ellos les revierte. Me parece muy poco fértil discutir sobre si eso es flamenco o no. Eso es experiencia y eso se ve. Te recomiendo ‘Historia Queer del Flamenco’ de Fernando López, donde saca todo lo Queer que no se ha tomado como referencia en la historia de la construcción del flamenco. Yo en su momento no tuve tantos referentes, siempre tuve que representar las imágenes masculinas como la única opción. Yo me acerqué a la Danza Contemporánea porque es la puerta de entrada para poder encontrarme con Cher y maridarlo con lo que yo aprendí del flamenco.
¿Quién quieres que vaya a verte en tu espectáculo?
Tengo mucho interés en que vengan personas jóvenes. Público que le interese lo escénico pero también lo performativo. Gente que le interesa lo que parece muy aparentemente formal junto a lo que está destrozado de formalidades. Y creo que hay un público joven que busca eso.
Sara Manubens